ஐ Mundo Koala ஐ

Thursday, May 29, 2008

Pilar Rioja, danza


Pilar. Pilar de danza. Pilar la estatua. Pilar la escuela. Pilar Rioja, la excelsa bailarina, como ella manda, porque manda, en el Teatro Isaura Martínez.
El telón limita la vista aún, las luces encendidas y como en fiesta de gente pudiente en película gringa, se oyen las pláticas traducidas a murmullos, con el aroma que ofrecen las risas femeninas, elegantes y moduladas, sólo falta el chisquito de las copas de vidrio; cierras los ojos y los imaginas en smoking y vestidos de noche, todos en el magnánimo teatro representativo del barroco en la región. Pero el culto es otro al snob y los tiempos han cambiado, el ambiente es lagunero, con mezclillas y blusas elegantes, abanicos contra el calor sofocante, mostachos grises y barrigas señoriales, sólo uno que otro joven.
-Segunda llamada-
Pilar Rioja, la que le teme a la muerte pero no a la edad. Pilar la que nombra a México con su danza española. Pilar Rioja.
Se escuchan ruidos tras el escenario, se están preparando, los pies contra el suelo elevado al público y un arco de piedra grabada, que de seguro cuenta una historia que no se puede reconocer a simple vista.
Los murmullos se convierten en cuchicheo, el público aumenta, lo sabes porque lo escuchas. Los asientos se han llenado.
Son las veinte horas con treinta minutos; la impuntualidad mexicana nunca se hace del rogar para asistir a los eventos, eso o el reloj engaña. No importa, Pilar se presenta, nada más importa, mas que verla bailar porque Rioja se despide.
-Tercera llamada-
El principio: las luces descansan de iluminar el teatro.
-Aún cuando fue anunciada como una despedida, no lo será…nuestra Pilar Rioja… Gracias Pilar por darnos tu talento, tu arte y parte de tu vida.
Aplausos. Y en el mismo escenario donde la niña comenzó a danzar, aparece la mujer completa que es ahora. En vestido blanco comienza su música de persecución, suelo contra zapatilla, palma contra palma y las guitarras de fondo.
Cervantes se regocija en el otro mundo y la guitarra de García Lorca ya no sangra, aunque la toquen, sana ante la belleza escénica, ante una mujer sonriente y magnánima, con la espalda semidescubierta y con unos pies sin límites.
Zapatea Pilar que se sienta México en España y España en México, que si con tu nacionalidad y herencia no basta, entonces danza. Baila con tus tambores de tacón y de manos, y las guitarras que por su cuenta también deleitan.
El espectáculo avanza y la voz lastimosa de un hombre vestido de negro, sin más descripción, comienza. Y la artista anda sin pena, pero con piernas firmes, Pilar como un ángel teñida en luz azul, luego Rioja encandilando con vestido rojo.
La voz del hombre vuelve –No hay pluma, ni tintero pa’ escribirle…-.
Menéate Pilar, con tu vestido negro, menéate sirena en tu traje que envuelto te da aletas, que se expande y te da alas. Mueve esos pies como sólo tu sabes hacerlo, imprimiendo energía contra el suelo y ritmo entre las palmas de las manos. Nos faltaron castañuelas.
El equipo de seis hombres, con cuatro guitarras, un canta-flauta y otro canta-percusión, le sonríen a la artista y la miran fijamente, la sienten y siguen sus pies, ahora es Pilar de malva y lila. Ahora Pilar se despide.
El público se levanta y chifla, aplaude y grita, no, no quieren que se vaya la artista, así que no se va y danza otra vez, no, todavía no basta, Rioja vuelve una vez más y termina su danza.
Pilar se despide con unas rosas en la mano y la Laguna también se despide con el corazón ilusionado por volver a ver a tan bella artista.


Gira de Despedida Pilar Rioja. Teatro Isauro Martínez.
28 de mayo 2008

Monday, May 26, 2008

Una noche de insomnio en un mundo que no es koala

Ponys muchos colores,
ríos chocolate,
arco iris en el fondo.
Sol sonriente, soñador.
Y la luna madre te arrulla.
P Ppp asto de plumas, aves de zacate.
Personajes inventados, Hadaemo y compañeros.
Los que tomé prestados:
Un león que le teme a todo,
Tortugas prismáticas,
el conejo sin prisa ni reloj y
un gato que no habla, para evitar el miedo.
Las nubes son de crema y las fresas se le cuelan.
Los claveles te cantan y escupen partituras en el viento.
Montaña a base de piedra bombónica,
alta casa de sus gobernantes.
Koalas redondos, flacos, deformes o gordos, como tanto los odio.
Mundo koala es mágico

Las alucinaciones son momentáneas, mi cerebro me engaña sólo por instantes, quisiera que fueran innumerables, como las de Rimbaud.
Tengo frío. El cuerpo tiembla. La transformación comienza, la nariz helada. La música de fondo moviendo mis espasmados músculos en intervalos indecididos; ahora es la columna vertebral la que manda. Después siguen los dedos. Pero los dedos no son y no disponen de Ángel.

Sólo trato de hacer mi camino a casa. Por que de cierta manera, creo que nunca he pertenecido a este desierto que tanto añoro que sea el testigo putrefaccional de mis carnes. Pero tengo que encontrar al lugar donde pertenezco, ya no quiero ser la tierra de nadie, de la.

El reloj da la hora pero jamás el tiempo.
Intento detener el tiempo, pero es un gnomo subjetivo, aquí son las cinco porque a las cinco escribo, en la casa de alado no hay hora, porque duermen. Detener el tiempo… No… no se puede cuando oyes música.

Tragedia de fondo, cantos en un lenguaje viejo, latín- Mozart -Amadeus – Wolfgang- Réquiem. No hay sueño, solo las voces, los violines que chillan contra la vara verdugo, vomitando su música. Ahora son los chelos, y otros instrumentos que no reconozco, pero las voces, las voces se llevan casi todo y con voces que pretenderían ser angelicales dentro de una película, aquí me entienden un Apocalipsis, un final, el del mundo, de la vida, una mujer harta de su existencia destrozando su habitación, el hombre que engaña a su pareja sin más remedio, o un niño que conoce la maldad desde nacimiento.

Desesperación, eso es lo que las voces me dicen, comienzan sollozantes luego gritan, luego callan, despiertan al conejo escondido en mi habitación y la paz se rompe.
Nadie dijo que la música clásica era para relajar… más bien todos lo dicen, Catalina y yo sabemos que no esa así.

Las alucinaciones son momentáneas, mi cerebro me engaña sólo por instantes, quisiera que fueran innumerables, como las de Rimbaud.

Friday, May 16, 2008

Hierba mala




El sol quema el cielo
Lo convierte rosa
La hiedra crece
Constante enredadera
La siento cerca
No quiero
Las espinas se clavan
Y dejan correr la sangre que aun me queda
Planta que parece eterna
Hierba mala de raíz punzante
Cuantas veces intenté arrancarte
Roba almas
Hiedra venenosa
Me has dejado tu ponzoñosa esencia
Largo
No te quiero de vuelta
No debí criarte en mi jardín
El sol quema el cielo
Y yo aun no puedo dormir





So sad =(

Tuesday, May 06, 2008

Conejos en el cielo



De haber sabido que hoy comenzaría el fin del mundo, hubiera escuchado todo lo que me dijo mi madre sobre creer en Dios. Todo el tiempo creí que tendría toda una vida para arrepentirme, tener hijos y borrarme el tatuaje de la espalda. Pero no, me toca hoy y hoy pienso mientras manejo, pienso tanto que ya no recuerdo la idea anterior. Tengo miedo.

Esta ciudad no está hecha para éstas cosas. No más de ver los rezagos de la tormenta anterior… las familias sin casa, espectaculares en el suelo, carros destruidos por el desquiciado granizo… granizo en abril en medio del desierto norteño. Y si no fuera poco el hielo se hizo más denso, nos cayeron piedras del cielo.

Las nubes se marchan rendidas, ya no tienen furia para vaciar, caminan con flojera sobre el cielo cenizo, nubes blancas como roedores esquivan los cerros de este hoyo. Pero después de tantos gritos y sirenas… silencio. Al fin silencio.

No hay nadie. Hay nadie.

Ahora ya es de noche. Duermo, al menos lo intento. Allá afuera las hojas se dejan seducir por el viento, cascabeleando en seco sobre el pavimento engulando mi soledad. El silencio prolongado se ha vuelto ensordecedor, insoportable. No hay gente en las calles y duermo junto a una escopeta que no sé usar. No encuentro a mi familia. Lloro. Siento un bultito encima de mi cuerpo, pero es confortable, sensación conocida, era Boy. Ahora ya somos dos.

El sol se traga las estrellas tan olvidadas en esta ciudad, porque así es en las ciudades, no hay estrellas de tanto faro, pero ya no hay faros encendidos y sobraban estrellas, pero ya no. Salió el sol. Estoy despierta porque era hora o porque no dormí. Amarro a Boy a su pechera, fijo la correa a mi muñeca. Hace frío. Bajamos a la cocina y cojo lo primero que encuentro y lo último en la alacena. Tres meses… me ofende el calendario, me cree ingenua. No van tres meses, va toda una eternidad.

Salgo a buscar comida. Boy ya no está, no soportó el frío o la ausencia de Play, desapareció como todos los demás. Así, de repente. Pero las cosas cambian, mientras camino, las cosas cambian y yo no quepo en la calle de la impresión. Grito tan fuerte como el hambre permite a mi garganta. Corro, troto, me arrastro. Cierro los ojos para humedecerlos, pero cuando los abro veo que ya es de noche. Tengo miedo, todo está oscuro. Es luna nueva. Me envuelvo fetalizada. Duermo.

Esto no es la calle. No reconozco alrededor, mi cuerpo descansa en algo suave, huele a metal. Unas gotas insisten en caer sonoramente y unas ratas garrientas caminan como piedras quebradizos sobre las tuberías oxidadas, no las veo, pero el olor me lo dice. Sonidos irreconocibles inquietan mi oído, lo dudo… son, palabras, idioma… español, no, mexicano. Me levanto con pocas fuerzas, camino hacia la voz, intento hablar.

Gustavo es mi amigo. Él cree lo que mi madre. El también cree que es el fin del mundo. Me explica que todavía quedamos muchos aquí en la Tierra, los infieles, los que no somos salvos, los que no nos arrepentimos a tiempo. Me siento mejor, mi familia está en el cielo, hasta mis conejos, Play y Boy. Pero yo no. Estoy condenada.
Camino junto Gustavo, buscamos a más gente.De haber sabido que viviría el fin del mundo... Pero no, me toca hoy y hoy pienso mientras camino, pienso tanto que ya no recuerdo la idea anterior. Tengo
miedo

Friday, May 02, 2008

Varios bajo insomnio

Las alucinaciones son momentáneas, mi cerebro me engaña sólo por instantes, después recuerdo la realidad y el espacio real.
Quisiera que fueran innumerables, como las de Rimbaud.

Roguemos por la intercesión de los niños…

A veces pienso en lo duro que es vivir, admirando lo que sufre Ileana, de lo mucho que sus piernas le rueguen por que las deje de atarear, recibiendo el ardiente suelo con sus pies, sólo para llegar por un poco de agua.

Javé forgive for forgetting

En las tardes me pongo a escribir como si ya fuera famosa. Entre más letras invento, más me convenzo que no pasará.
La gente que muere y la que se va, las películas que me lo recuerdan, los escritores de la libertad o la vieja historia de mi primo y su navaja.

Let not another child be slave

Mundo koala.
Ponys muchos colores, ríos chocolate, arco iris en el fondo. Sol sonriente, soñador. Y la luna madre te arrulla. P Ppp asto de plumas, aves de zacate. Personajes inventados, Hadaemo y sus compañeros. Los que tomé prestados., un león que le teme a todo, tortugas, un conejo sin prisa, mejor dos un gato que no habla, para evitar el miedo. Las nubes son de crema y las fresas se le cuelan. Los claveles te cantan y escupen partituras con el viento. Montaña alta casa de sus gobernantes. Koalas redondos, flacos, deformes u obesos. Mundo koala es mágico

What if god was one of us

La creación de un magnifico que me dio libre albedrío y yo no respeto.
Mis dedos le hacen el amor a el teclado, juegan con el y hacen lo que querían de las palabreas, ni siquiera recuerdo qué es lo que estaba escribiendo y mañana me preguntare ¿qué?

God is great yeah yeah…

América busca sus pastillas con desesperación
La madre le recuerda que hace dos años que no las consumía
Se desespera. Sale de la casa

This is nothing to me

Solo trato de hacer mi camino a casa. Por que de cierta manera siento que nunca he pertenecido a este desierto que tanto añoro que sea el testigo putrefaccional de mis carnes. Pero tengo que encontrar al lugar donde pertenezco, ya no quiero pertenecer a la tierra de nadie. Detener el tiempo, el tiempo es subjetivo, aquí son las cinco porque a las cinco escribo, en la casa de alado no importa la hora, porque duermen la siesta. Detener el tiempo… No se puede cuando oyes música.

You could be number one…

Tengo frío. El cuerpo tiembla. La nariz helada. Y la música de fondo moviendo mis espasmados músculos en intervalos indecididos.
Ahora es la columna vertebral la que manda.
Después siguen los dedos. Pero los dedos no son y no disponen de Ángel.
Tiemblo
Ya tengo frío

Fin.

Levantarte a las seis de la mañana suena cansado, sobre todo si sólo cumplirás con la rutina estudiantil que propuso el sistema universitario.
Tragedia de fondo, cantos en un lenguaje viejo, Mozart, réquiem, Amadeus. No hay sueño, solo las voces, los violines que chillan contra la vara verdugo, vomitan su música, ahora los chelos, y otros instrumentos que no reconozco, pero las voces, las voces se llevan casi todo y con voces que pretenderían ser angelicales dentro de una película, aquí me pretenden un Apocalipsis, un final, el del mundo, de la vida, una mujer harta de su existencia tumbando todo a su alrededor, el hombre que engaña a su mujer sin mas remedio, o un niño que conoce la maldad desde nacimiento.
Desesperación, eso es lo que las voces me dicen, éstas desesperadas y sollozantes, gritan luego callan, despiertan al conejo escondido en mi habitación y la paz se rompe.
Nadie dijo que la música clásica era para relajar… más bien todos lo dicen, Catalina y yo sabemos que no esa así.