ஐ Mundo Koala ஐ

Sunday, June 29, 2008

Ese lugar


Como se describe un lugar que por primera vez no lo ves…
Es de noche y la carretera está mojada por una lluvia que hace tiempo no reconocías, pero no dura, no la sientes, piensas más en el miedo que te da manejar de noche entre trailers y las rebasadas dignas de la libre, piensas más en ese miedo que en tu emoción de ir a ese lugar que hace unas horas te alivianaba el corazón.
Afuera de la ciudad estás, ahora rumbo a un lugar que no conoces. Una hora de camino, tal vez menos y el portón blanco abierto recibe a dos individuos que se quieren, en un pueblo con poco más de 19 mil habitantes y que no te conocen, en un lugar que no reconoces. Las piedras, la tierra y un bailongo, definen un lugar que sientes y oyes pero no ves. Y ya cómodo en la hamaca observas las estrellas que la ciudad te roba, pero que ahora aprecias con romanticismo y ternura en medio de una selva desértica, cubierta de plantas que viven solas en una tierra se pero ahora se encuentran entrelazadas en un jardín tan verde como tan seco, te encanta.
La habitación se ilumina con dos presencias y un bombillo, las primeras con la compañía y las ganas de entregar. Duermen dos cuerpos acalorados, entre muros de barro, cemento, cal y madera, dos abanicos, dos camas unidas, un cenicero y muchos cigarros. El calor obliga a uno de ellos a sumergirse en una piscina fresca cuando a su derecha los murciélagos bajan a tomar agua, el otro sin remedio lo acompaña. Dos individuos siempre, porque así se planeo, en números pares, no hay popote en el cielo, pero aun quedan estrellas, un abrazo y el frío que obliga volver a la bochornosa habitación.
La mañana te revela la verdad del jardín, sus distintos caminos de piedras y la frescura de una mañana de verano, los muebles rústicos y múltiples salas, gallinas y un conejo más grande del que te espera en casa. De nuevo, huyendo de la temeperatura, estás dentro del agua, recibes del sol más que calor y relajas tu cuerpo huyendo de una realidad que en unas horas te dará problemas. No existe el mundo no existe nada, sólo las ganas de compartir lo poco que tienes para dar.
El día ya pasó de la mitad y ahí estas en otro mundo con una persona que comienza a ser más especial de lo que planeabas, ahí estas compartiendo todo eso, ahí en cualquier lugar.

Monday, June 23, 2008

La habitación

La pecera riega su aroma sal
respiración de brisa mar
Paredes blancas, cortinas de colchas
Una serie animada; alma encantada
Minimalismo y un colchón
Un duende escondido en el corazón

Wednesday, June 18, 2008

no sé porque escribo un blog.
si la gente elogia mi ego insaciable con ganas de ser famoso
pero seamos reales
nadie lo lee completo, los textos se van perdiendo y las letras no son tan enternas como se suponía ser la palabra escrita

sí estoy molesta, por muchas razones
la importante:
aun me duele el corazón...
la arena se hace densa....

Sunday, June 15, 2008

el corazón

Cuando dicen que el corazón duele… la metáfora no es tan grande
¿O me dirán que nadie ha sentido ese vacío en el pecho cuando algo sentimental duele?
Gabriel García Márquez describió algo parecido en un libro
dijo ke los muertos por amor tendrían el corazón lleno de arena….
así me siento, con el principal músculo circulatorio lleno de conchas desechas tras miles de años…
me voy a morir de pena de amor….
Si, soy joven, apenas una primeriza en todo lo que el mundo puede ofrecer…
pero el alcohol es como un gato… y ahoríta me tocó la parte mala….
tengo arena como un reloj de tiempo apunto de terminar su único minuto…
y tu que no volteas….



ademas veo sweet sixteen en mtv y siento nauseas... no, no es el alcohol, pero no creo posible que exista gente de esa índole.... guiak...

no más ilusiones, enserio.

Wednesday, June 04, 2008

El balcón y la mujer.

Lo conoció hace mucho y desde hace mucho le gustó, fueron las miradas furtivas y la oscuridad del taller lo que los juntó el invierno pasado sin más preámbulos que un beso, cual como aire frío prensó los pezones de María, descubriendo una sensación que no conocía, sintiendo una dureza masculina que no recordaba, el sabor de aventura en un idilio que ya no quería pero como vicio mantenía. Por primera vez visita un hotel, con otras intenciones a las de dormir, porque siempre que entraba a un cuarto, eso hacía, dormir.
Mira el techo con ganas de nada, voltea su rostro y lo ve ahí, dormido. Siente el aliento masculino de su acompañante nocturno, lo aborrece, lo observa. No le gustan sus dientes desgastados por el café, el cigarro y el tiempo. Le molesta su bello abundante y sus besos babosos. Le molesta su cuerpo abundoso y su alimentación excesiva, la ausencia constante en sus horas y las ganas de esconderse para olvidar la realidad, edad y trabajo. Por otro lado le gusta su mirada, esas profundidades castañas, frías e intrigantes, la manera en que se clavaban en su rostro cuando la quería, como se quiere a una muñeca nueva. La enamoraron los momentos tan espontáneos y planeados, huyendo de otras miradas, de las lenguas y las habladas. Podía pasar toda la eternidad que dura una vida a su lado, si se lo permitiera, sentada o acostada, entre sábanas o desnuda… como tanto disfruta que la mire. Podía pasar horas rodeada de sus historias y sus silencios, la innecesidad de palabras sólo habitaba en él. Noches enteras, sólo rodeada de esa aura intelectual, creativa, esa que ella tanto deseaba sólo fuera de ella.
Todo esto lo piensa Maria mientras se levanta de la cama, con intenciones de despertarlo, y consigo lleva la sábana blanca. María con su delgado cuerpo, María con sus ojos grises, María de cabello rubio de mentiras.
Él despierta. María se acomoda entre la oscuridad de una esquina y la silla que la adorna, prende un cigarrillo sosteniéndolo con dos dedos y uñas largas, probándolo con su boca roja, pretendiendo elegancia, pretendiendo más edad, se le olvida que está desnuda. Él sólo la mira desde la cama, con esos ojos lascivos que María tanto adora, los adora cuando la miran así, con sus pechos descubiertos, blancos leche porqué nunca les da el sol.
Se cansa de la oscuridad y camina con la sábana enredada a la cadera anda como Venus arrastrando los pies y la tela, pesadamente, elegantemente, todo un felino femenino. Quien diría que tiene sólo diecisiete. Abre las puertas del balcón, en un quinto piso, en una ciudad donde nadie la conoce, ahí vive, pero nadie la conoce, sólo el balcón y los ojos que la observan desde atrás. María entonces entra o sale al balcón, recarga sus delgados brazos en el barandal, sin pudor, con el dorso al aire, y la luna y el frío se encargan de contraer sus senos y ella recuerda que tiene un cigarrillo en la mano y lo prueba, mira hacia abajo, se pregunta qué pasaría si salta, pero sólo lo piensa, estira su espalda para sentir el aire, quiere que la conozcan.
Estás hermosa.
Interrumpe él los viajes mentales de María.
Tú estás bien feo.
Así me quieres.
No te quiero.
Entonces qué haces aquí.
¿Qué pasa si salto?.
Nada, son muy pocos pisos, nomás te rompes algo.
María avienta el cigarro que solo se había consumado.
Ya tengo el corazón partido en dos.
Él ríe.
¿Quien te rompió el corazón?.
Tu.
Se termina la burla.
Mentirosa.
Estás bien feo.
Hazme el amor otra vez.
No puedo.
¿Por qué?.
Porque no.
Quítate de la ventana, te pueden ver.
Esa es la idea, que me conozcan, además no hay nadie, todos duermen.
Yo no, ven acá.
Es ilegal.
No lo fue hace una hora.
Pero ahorita sí, hace media hora era mujer, he vuelto a ser niña y tu un viejo.
No estoy viejo.
Para mi sí.
Él decide levantarse de la cama, la abraza, María llora.
Quédate conmigo.
No puedo.
Desgraciado.
Él la aprieta.
Te amo.
Te quiero, quiero cenar, quiero vestirme.
Vístete, pero primero acuéstate conmigo.
Rabo verde.
Adolescente.
Mujer.
Lo besa dejando su labial por el cuerpo, él la levanta y hace magia, recargada ella está en el barandal. Dan vuelta.
Ámame.
Se besan, penetran y sudan, él suspira.
No quiero.
María lo empuja, él cae.

Estás hermosa.
Interrumpe él los viajes mentales de María.
Tú estás bien feo.
Así me quieres.
Eres predecible.
Tu no, por eso te quiero.

Tuesday, June 03, 2008

Soñé...


Nunca había conocido la definición para “la persona de mis sueños”, bueno, conocía de oídas, películas y amigas, pero nunca había soñado. Porque no sueño, y si sueño son puras tonterías o locuras, la completa materia surreal vuelta realidad en un inconciente que duerme y medio existe. Como la vez que soñé que mi carro caía a la presa y yo podía respirar bajo el agua, Torreón estaba ahí en el fondo y yo vivía feliz “bajo el mar”, era contenta, pero no era sirena… el punto es que he soñado muchas barbaridades surreales, no como estas que platiqué, barbaridades reales tan inexistentes como mi presencia en el mundo cuando duermo, porque cuando dormimos morimos y el tiempo no existe, pero en estos sueños si, como una realidad mágica… no voy a dormir, mi día continua donde me quedé o al estilo vanilla sky, donde yo prefiera que continúe. Y es tan real que no recuerdo que estoy soñando, como cada vez que sueño, aunque casi no lo haga...
El punto es que ayer conocí al hombre de mis sueños entre sueños y no se ni quien era, que hacía o como se llamaba, sólo se que como en épocas prepatorianas me divertía y lo conocía, mientras me decía frases prestadas de otros personajes del mundo diurno, cuando estoy despierta, otras frases eran originales, pero no tanto porque sé que son entierros de mi subconsciente. Sin más remedio el me abrazaba y yo desertaba enamorada de alguien que jamás conoceré… desperté al mundo real consciente.


Eso es todo, chausin.



(imagen: people_conceptual_enlrg2 - no tengo al autor, pero no es mía)