Ese lugar
Como se describe un lugar que por primera vez no lo ves…
Es de noche y la carretera está mojada por una lluvia que hace tiempo no reconocías, pero no dura, no la sientes, piensas más en el miedo que te da manejar de noche entre trailers y las rebasadas dignas de la libre, piensas más en ese miedo que en tu emoción de ir a ese lugar que hace unas horas te alivianaba el corazón.
Afuera de la ciudad estás, ahora rumbo a un lugar que no conoces. Una hora de camino, tal vez menos y el portón blanco abierto recibe a dos individuos que se quieren, en un pueblo con poco más de 19 mil habitantes y que no te conocen, en un lugar que no reconoces. Las piedras, la tierra y un bailongo, definen un lugar que sientes y oyes pero no ves. Y ya cómodo en la hamaca observas las estrellas que la ciudad te roba, pero que ahora aprecias con romanticismo y ternura en medio de una selva desértica, cubierta de plantas que viven solas en una tierra se pero ahora se encuentran entrelazadas en un jardín tan verde como tan seco, te encanta.
La habitación se ilumina con dos presencias y un bombillo, las primeras con la compañía y las ganas de entregar. Duermen dos cuerpos acalorados, entre muros de barro, cemento, cal y madera, dos abanicos, dos camas unidas, un cenicero y muchos cigarros. El calor obliga a uno de ellos a sumergirse en una piscina fresca cuando a su derecha los murciélagos bajan a tomar agua, el otro sin remedio lo acompaña. Dos individuos siempre, porque así se planeo, en números pares, no hay popote en el cielo, pero aun quedan estrellas, un abrazo y el frío que obliga volver a la bochornosa habitación.
La mañana te revela la verdad del jardín, sus distintos caminos de piedras y la frescura de una mañana de verano, los muebles rústicos y múltiples salas, gallinas y un conejo más grande del que te espera en casa. De nuevo, huyendo de la temeperatura, estás dentro del agua, recibes del sol más que calor y relajas tu cuerpo huyendo de una realidad que en unas horas te dará problemas. No existe el mundo no existe nada, sólo las ganas de compartir lo poco que tienes para dar.
El día ya pasó de la mitad y ahí estas en otro mundo con una persona que comienza a ser más especial de lo que planeabas, ahí estas compartiendo todo eso, ahí en cualquier lugar.

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