“!Qué país!... El que no tiene miedo tiene tedio”, así escribió Ángeles Mastretta en su libro Arráncame la vida, dijo Carlos Vives, el director de orquesta… pero no planeo hablar de eso, sólo que esta mañana me levanté con tedio. Miedo aún no tengo, tal vez pasado mañana.
“Qué flojera”. “Que van a soltar el río Nazas y se va a ver bien bonito el lecho… no importa que unos se queden sin casa; fue su error por ponerla donde no debían”. “Qué si los indígenas tienen que bajar de la sierra a pedir limosna para sobrevivir el invierno”. “Mi vecino me ofreció cien pesos por mi credencial de elector… ya tengo con qué divertirme el fin”. “No planeo marchar vestido de blanco, que al cabo no va a servir de nada”. “No podemos publicar tu artículo porque luego nos quitan la publicidad”. “Qué si hay crisis alimentaria, en mi casa no falta nada”. “La corrupción es indestructible, para qué lucho contra ella”. “Qué si la gasolina sube de precio, mi papá me llena el tanque”. “¿Qué es la reforma eléctrica?”. “El presidente es un héroe por combatir el narcotráfico”. “Haré una huelga por mis propios intereses, no importa que otros pierdan clases”. “Tienes que acostumbrarte, es tu voz contra la de ellos”. “Sólo vas a ganar problemas”. “El otro día vi cómo asaltaban a una mujer… no hice nada”. “Yo no voy a votar, que al cabo no sirve de nada”. “Tengo 19 años, para qué me preocupo por lo que pasa en el país”…
¿No te da coraje? A mi sí.
“Soy estudiante universitario, voy a cambiar mi país con mis ideales… qué importa si pierdo la vida”. Eso sí ya no se escucha.
Esto lo escribí hace días. Tenía tedio.
El miedo te calla, el coraje te hace hablar.
Si uno ahorita siente coraje por que el presidente la está regando como si le pagaran nuestros impuestos para eso, no imagino cómo sintieron los que vivieron antes del fin del priato, los que vivieron la revolución, los que vieron que sirvió de nada, los del 68’.
Se me pone la piel de gallina cuando lo pienso, creo que ya hasta lo siento. Lo siento por la madre que subió al podio a clamar la sangre derramada de su hijo, siento gracia en los chistes contra el gobierno, siento ganas de pisar la plaza de las tres culturas. Siento ganas de que el 19 mi voto en verdad sirva, cosa que no creo.
“Una cárcel en cada hijo te dio”
La verdad es que siempre sentí empatía con esos jóvenes, admiré su valor, pero nunca conocí las razones reales de su lucha. Ahora las sé, quiero que los demás las conozcan, que otros las sientan, porque esas eran causas nobles, que aunque estemos jodidos, antes estábamos peor.
El dos de octubre no se olvida, ese día México quedó campeón del mundo.
¿Y Tlatelolco?
El dos de octubre si se olvida.
Hoy no tenía que vestir de negro, ni usar zapatos blancos, no tenía que mostrar mi luto, ni la idea de lograr algo, pero me dieron ganas.
¿Qué causas tenemos ahora, los jóvenes que vivimos el 2000?
¿Qué causa tengo yo?
¿Qué puedo lograr yo?
¿Para qué quiero lograr algo si así estoy bien?
“Mexicanos al grito de guerra”. Hoy siento ganas de decir, para los pleitos que traen los políticos, el tedio que tenemos los jóvenes, para los narcos, para los zapatistas, comunistas, derechistas izquierditas religiosos ricos pobres, “Mexicanos al grito de guerra”, yo no me quiero ir de mi país, pero tampoco quiero ver, ni sentir ni saber de otros viviendo en la miseria. Que México se llene de fuego, pero no de balas ni cañones, que se llene de fuego: pasión, cultura y poder de cambio, sin guerras ni levantamientos violentos, no más balas, logra tu cambio con respeto, en paz. ¿"You kill one, you save a thousand"? Que weba que siempre se necesite matar.
Que se oiga el coraje, que se nos quite el tedio, seamos honestos, ya no tenemos miedo, tenemos cansancio. Hueva, descultura.
De grano en grano… olvidé cómo termina la frase. Pero, de grano en grano se logra un cambio.
¿Por donde empiezo? Sonríele al de alado, no insultes al ciclista que se levanta media hora antes que tú para llegar temprano a su trabajo por el que le pagarán una miseria, lee el periódico, vota por el menos peor… lávate los dientes, no importa, pero has algo.
Ahora sí tengo miedo, me van a criticar, pero espero esto no se me olvide mañana, ni a ti que lo leas.